domingo, 21 de junio de 2015

In nomine patris


Todo va al Padre, todo viene de él.
Creo en que todo puede estar mejor
Que no lo esté es sólo responsabilidad del que lee
No me mientas mirándome a los ojos, lo descubriré aunque no quiera
No me sostengas nunca, puedes caer conmigo
Mejor camina a mi lado
Para que seamos dos en uno y uno en dos
Que sea la paz contigo hermano, amante y amigo

In nomine Patris, et Filii et Spiritus sancti. Amen.

Amén.-

lunes, 6 de abril de 2015

La era de las pulgas.

Así no más era, una tarde calurosa en el patio de mi casa.
Vi como comenzaban a llegar las pulgas en masa.
Eran tantas y no pedían ni permiso, que me quedé estupefacto de asombro.

Era extraño, porque avanzaban amontonadas, sin saltar…
Y parecían cargar sus maletas y llevar sus pulguitas en esos sus hombros de pulga.

Pero el día en que comencé a ver arañitas por todos lados,
Ese mismo día fue el día en que descubrí que era sólo mi imaginación,
Y que esa vocecita que me decía “¡quémalas, quémalas!”, no era un amigo imaginario ni impulsos míos propios, sino sólo macabras voces dentro de mí, pero que no eran mías.


No señor, no, no fui yo.

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martes, 4 de noviembre de 2014

Vamos a intentar algo.

Vamos a intentar creer que somos el otro, un juego de roles.
Imaginar como imaginaría el otro, expresarse como se expresaría el otro, pensar lo que pensaría el otro, creer lo que cree el otro. Juguemos entonces.
Juguemos a la empatía.

Luego si volvemos a nuestro propio papel, nunca volverá a ser lo mismo.
Seremos parte del otro, como éste de nosotros.

Amén.-

viernes, 23 de mayo de 2014

Reflexión

Voy a tener que aprender a escribir...

...
...
...


(O me voy a terminar marchitando de tanto no hacerlo).


Amén.-

martes, 14 de enero de 2014

De ti, de mí.

Hace mucho tiempo que no escribo, estoy como para adentro... y es desde que no creo en el resto.
Me cuesta confiar en alguien cuando me han hecho mal, creo que esa es la raíz de todo, lo cual he venido deduciendo hace un tiempo, pero que no he querido darle nombre aún, por terca y resuelta a dar otra oportunidad.

Me cuesta hacer como que nada pasó, porque perdonar no es olvidar, ¿cierto?
En el fondo lo que no perdono es a mí misma, no perdono el hecho de no hacerme valorar cuando debía. Me quedé sólo porque creía en las oportunidades, en que existen personas que pueden ayudar si dejan de lado el orgullo y el dolor. Pero aquí no era orgullo lo que estaba en juego, sino una parte de mi integridad, lo que no pude ver por mi eterna falta de autoestima. Por creer que era algo bueno, una aventura que podría perdurar si le poníamos chispa, juego, complicidad.

Me cuesta olvidar lo doloroso, me dejaste un hoyo en el alma, por lo que sé no estas orgulloso.
Me cuesta... al fin y al cabo soy una humana más, ¿no?
Mi naturaleza me arrastra a pesar de querer ir en sentido contrario, de querer ser la persona que te llene, que te haga feliz, que te haga creer en que puedes ser mejor. Que esto vale mucho más que una simple discusión.

El punto es... ¿por qué seguir intentándolo?
¿Vale la pena? ¿Es necesario para mí, para no desmoronarme en pedacitos?

Las personas pueden llegar a herir sin quererlo, o queriéndolo, pero sin pensar en las consecuencias que de ello se deriva. Y estoy cansada, muy casada. Antes por lo menos existía en ti la voluntad para intentar ayudar en esto, en avanzar juntos hacia algo mejor... Juntos, una palabra muy hermosa, pero poco real hoy para mí, para nosotros. Porque te vas borrando hoy de mí.

El tiempo me ha enseñado que tengo que ser menos impaciente, pero en esto, sólo pido que intenten ponerse en mi lugar, y no tan solo señalar con el dedo tal o cual problema, sino ayudar en que ello sea más sobrellevable, y acaso superarlo con el amor que se supone profesas. De eso se trata estar juntos,  de superarlo juntos, ¿o me equivoco?

Claro, estar juntos para algunos es para cuando sólo a ellos le ha servido de algún provecho... no en sentido inverso. Estar juntos se vuelve molesto si implica un esfuerza, ¿no?

Nadie pide que dejen su vida para después, que posterguen lo importante por darse un momento para poner de su parte... "Lo importante"..., bueno, seguramente esto no lo es y sólo estoy intentando ver algo donde no lo hay, creyendo que el amor, el sacrificio, la entrega, el apostar por algo debe ser recíproco en un momento dado. Pero no, he sido ilusa, hay que dar sin interés en que el otro también lo haga. El otro no lo hará. Y ese es un gran problema cuando necesitas que estén ahí, porque en realidad no le puedes pedir algo que no quieren dar, porque de seguro si hay amor lo pueden dar. Las personas no se sacrifican por algo que no le reporta un beneficio... debería seguir ese ejemplo, así todo sería más sencillo. Pero la diferencia para mí es estar, estar para ese alguien que quieres. Porque siempre es mejor arrepentirse de las cosas que hiciste, a arrepentirse por las que no. Estar para él cuando esté triste, estar para él cuando esté alegre, estar para él cuando tenga un mal día, estar para el en el día más feliz de su vida.

Estar para esa persona que estuvo cuando más lo necesitabas. Cuando más lo necesitabas, porque si no estuvieras no te necesitaría. Porque es fácil deshacerse de los problemas, siempre es más sencillo que darle una vuelta. La mayoría de las personas eligen el camino menos accidentado, para llegar más rápido. Yo también quiero llegar pronto, pero no a costa de lo que me importa. Toda vez que me he detenido a pensar en lo que necesita el otro, termino cediendo parte de mí, pero es tan gratificante que ni siquiera lo distingues de lo que tú querías hacer, porque te hace, a su vez, seguir. Feliz. Y quiero poder seguir así, no estancadamente, no superficialmente. Siento algo, algo me dice que algo no está bien, mi intuición es muy poderosa sobre mí, y siempre opto por escucharla.

Pero no, volvamos, la vida sólo me demuestra que toda entrega debe ser pensada para no recibir nada a cambio, para entregarlo y ya, porque en ese momento ese gesto te hizo sentir mejor, te hizo creer que ayudabas, que aportabas en la vida del otro de una manera muy especial, muy de adentro.

Nadie te pide renunciar al resto de toda tu vida, nadie te pide que dejes el resto... sólo te pido que no me hagas sentir que soy sólo lo que queda para cuando ya nada más queda por hacer.

Sé que encontrarás alguien mucho mejor, alguien que no se parezca en nada a mí... precisamente para no tener que recordar lo que pudiste hacer y no hiciste, lo que probablemente sí harás en ese momento, que ya pasó esa etapa que era la más relevante para ti, que después todo lo que venga es por añadidura. (Bueno, si crees que es así, y no que la vida siempre te pone a prueba, y nunca son menos importantes que la que sea actual en ese momento, bueno, felicitaciones, lo lograste y después ya no habrá nada más que encontrar la felicidad, encontrarla así, sin más.. como si ello no fuera una decisión, una decisión que tomas cuando te sientes pertenecer y que tomas a diario cuando decides hacer en vez de no hacer).

No se trata de pedirte que lleves una carga muy pesada, se trata de necesitar sentirse valorada en los detalles, en ese día a día que a cada momento se vuelve el resto de tu vida. Porque aunque lo niegues, postergas para arreglarlo después, sin pensar en que no hay nada que arreglar si le pones un poco de voluntad cada vez. ¿Esperas que todo se te haga tan fácil siempre, que todo esté ahí dispuesto para ti, esperando que lo tomes y no hacer algo porque sea así? Es mi culpa, mi gran culpa por hacerte todo tan fácil. Todo tan fácil que ahora es tan difícil para compensar... los equilibrios siempre llegan, y créeme que no es algo querido por mí. Son situaciones que se presentan, no es que yo quiera pensar en ciertas cosas, no es que quiera joderte nada más, no es que quiera sentirme tan desolada a veces. No es quiera necesitar de alguien que no está, de ese alguien que nunca estuvo y me cuesta asimilarlo. El universo sabe que no es así, que me cuesta mucho permanecer sin preguntar, o que se me hace muy fácil pensar en cosas que los hechos no me dejan claro a simple vista, o que no se deducen de las acciones del otro. Necesito que los detalles me muestren a quien me importa, para sentir que le importo también.

No sabes compatibilizar tu vida con lo cotidiano, con lo que será el resto de tu vida todos los días.
Todos los días. Y querrás volver y poder ver en qué fallaste, pero ya será tarde, ya serás más grande, ya tendrás más canas. Al menos lo habrás aprendido, tendrás la experiencia suficiente como para que no se te escape el amor de tu vida aquella segunda vez, o tercera o cuarta vez. O cuando en definitiva decidas que lo sea.

Si no hay espacio para mí ahora, más tarde lo habrá menos, cuando sea más grande la vida y más largo el quehacer diario, y la rutina te coma las pestañas y el cabello la almohada. Cuando seas responsable de otros, y no sólo de ti. Tal vez siempre he sido un poco responsable de los otros, pero nunca de mí misma. Pero quiero cambiarlo, no como tú que te quieres quedar en prejuzgar y creer que el otro no puede cambiar, porque lo etiquetas y lo condenas a hacer lo mismo siempre. Por lo mismo he estado contigo, porque he creído en ti, en que eras mejor de lo que demostrabas. Pero hoy aprendí que uno no es lo que es por dentro, sino que son tus actos los que te definen. Mis actos hoy no son los mejores, pero lo reconozco y lograré cambiarlo. Mis actos lograrán redimirme, porque hoy creo en mí, creo en mí porque nadie más lo hace, porque si no lo hago mejor desaparezco.

Pero como también he aprendido la soberbia muy bien gracias a quienes me rodean, lo lograré sola y no dejaré que nadie más entre ahí, que nadie más sea partícipe de ese triunfo, precisamente porque fue un triunfo en solitario. Allá tú si compartes los propios, pero para mí habré aprendido bien que las victorias en solitario son más grandes que aquellas que lograste junto a otros, que te tienes a ti y solo a ti,  porque nunca tienes que ver más allá para lograrlo, porque si miras más allá te distraes de tu objetivo, cual caballito de carrera que por correr mejor, no puede disfrutar del paisaje que le ofrece el camino. Le importa más llegar solo a la meta, que mirar a su alrededor y ver que hay otros como él queriendo llegar pero que los obligan a fijarse solo en una cosa para "ganar". Pues gana, gana y disfrútalo... es de tu esencia, de tus raíces, de tu única manera en que puedes ver el horizonte: en una sola dirección.

No es que no pueda hacerlo yo, de hecho, lo hago a mí manera, a mi ritmo que no se acostumbra a que le quiten todo sin dejarle nada, a mi forma de ver las cosas como si fuera la última escena. Pero hoy no lo veo con ojos suicidas, sino con ojos de quien sólo quiere entregarle algo a su vida: un sentido, una dirección, una mejor energía, una mejor visión. Si no quieres que sea compartido, allá tú, s tu elección, tú te lo pierdes (o te lo ganas, como quieras).

No crees en mí, no sientes que remamos para el mismo lado, pero cuán equivocado con respecto a eso has estado... todo porque desde siempre me has subestimado. Eres demasiado superficial para notarlo, para distinguir quién soy. Como si no quisiera más que cualquier otro salir a producir, salir a trabajar, salir a vivir por fin, lejos de todas las perturbaciones que me rodean y a veces me consumen. Solo que me gusta también sentirle el sabor a las cosas cuando están por venir, y no sólo centrarme en llegar ahí sin darme cuenta. Verlo venir, venir con él, el porvenir. Tú te has vuelto insípido, y te gusta eso, te gusta quedarse inodoro, incoloro... y sólo ser un ave fénix cuando "termines", para demostrarle quién sabe a quién su poder, su exitismo vacío y sin sentido. También quiero avanzar, por lo mismo protesto, porque quiero avanzar en las mejores condiciones posibles. Porque sé que si hay un cambio, mi propio cambio será bien recibido. Mejor no te digo que siempre estarás "terminando y empezando algo", porque tal vez lo entiendas como que te quiero coartar tu camino. Y es mejor que sigas tu camino solo, que con alguien que te lo enreda a cada rato, pero que si tú quisieras podría llenarlo de colores. Pero como para ti es mucho pedir, es mucho soñar, es mucho esfuerzo y tiempo.. mejor dejarlo en blanco hasta que otro se interese en colorearlo.

No me odies cuando tengas todo, pero te falte alguien con quien decir: lo logramos juntos, lo logramos a pesar de todo. Aunque para ti valga más lograrlo solo. Solo es más fácil, solo es tan sólo solo, sin alguien que te sirva para ayudarte a ver de a dos. Las personas que necesitan del resto una vez, luego no ayudan a que el otro también lo necesite. No les deja ser frágil y débil cuando están más sensibles. Ese es mi problema, demostrar mi debilidad todo el tiempo, ser susceptible cada vez que realmente lo soy. Pero al menos soy más yo que todo el resto que intenta ser sí mismo y se esconde como una avestruz. No me da miedo ser yo (aunque signifique ser un yo en más chiquitito) cuando lo necesito para sentirme tranquila. Si no me siento tranquila, voy y lo digo, salvo que no tenga la suficiente confianza para hacerlo. Pero si tengo la confianza, lamentablemente lo digo aunque el otro no lo quiera escuchar. Eso es otra cosa que tengo que cambiar. Y sí, también para quien venga yo seré mejor que ahora... no ibas a pensar que me quedaré de brazos cruzados esperando que la vida me consuma sin hacer nada para defenderme. Si quieres no te tengo más confianza, y así se acaba el problema de raíz. Confianza de maíz.

No me odies, no me odies cuando la vida me enseñe a vivir sin ti.
Cuando me enseñe a vivir sin ti, a vivir sin intentarlo una vez más, a vivir como vive el resto, sin importarle el que está más allá. Y estas palabras se vuelvan sólo un recuerdo más, entre tantos otros que dejaré de recordar.

Hoy duele, pero mañana sólo serás mi segundo gran amor. Porque ese día el primero seré yo, y no dejaré que nadie más me dañe con sus indolencias y excusas infantiles de que estar lejos es estar mejor. Excusas para no reconocerse que no lo hace bien y excusas para no reconocer que tiembla de miedo por no saber qué más hacer. Porque no reconoce que tiene más miedo que yo.

Cuando ya no me importes, cuando ya no puedas hacerme llorar, cuando ya no te moleste más... ese será el día en que me perderás.

lunes, 22 de julio de 2013

Lentes sucios

 - "Martín, ¿cómo puedes ver con esos lentes tan sucios?".

 - "Fácil... HACIENDO COMO QUE VEO, ME IMAGINO LAS COSAS. No puedo ver, pero me hago el que veo".

O_O

domingo, 9 de junio de 2013

¿Qué es de ti?


¿Qué es de ti?
Pero de ti de adentro…

Hace tiempo que he estado volcada hacia mí,
y siento que la distancia física ha puesto una brecha interna aún más grande entre nosotros.
 

A veces sueño contigo. Otras veces sueño con otros y otras.
Pero te recuerdo, inconscientemente te recuerdo.
Y vuelves a ser mía tan mía como entonces.
Mía así de limpia, así de nube, así de ensueño y volar.

Con todas tus dudas y seguridades,
con tu felicidá por los poros,
con tus dolores de tumba sobre sus hombros,
con tus corazonadas, histerias y espinas,
con tu piel suave de seda.


¿Qué es de ti…? Me pregunto…
¿Qué es de ti? Me pregunto los sábados por la mañana.
Bueno, en realidad no todos los sábados, pero sí en las mañanas.
No lo sé, es como que quisieras estar ahí, enredada entre las sábanas y mis dedos huesudos.
Es como si me hicieras recordar así, de pronto y sin explicación.
Y te resulta, pequeña, te resulta.

De seguro me invocas, piensas en mí.
Estás con él y piensas en mí. Estás sin él, pero piensas en mí.
Las mañanas eran nuestras.

 
¿Qué es de ti, pez de colores?
¿Qué es de ti, sombra de la luna?
¿Qué es de ti, atrapasueños roto?
¿Qué es de ti, telaraña?
¿Qué es de ti, canción de cuna?
 

¿Qué es de ti? Tú como ninguna…

sábado, 8 de junio de 2013

Respuesta.

No sé qué quiero, Amor.

Estoy esperando a que la vida me lleve,
a que la vida me lo muestre.

Amén.-

miércoles, 29 de mayo de 2013

Yo no le

Yo no le hago caso a nadie.
No porque no quiera (a veces sí que quiero).

Yo no le hago caso a nadie.
No porque no lo intente, sino porque no puedo.





Amén.-

jueves, 23 de mayo de 2013

Ceder el asiento


Mi mamá dice que se dio cuenta de que estaba "vieja" cuando le empezaron a ceder el asiento en la micro.

Me pregunto... ¿cómo me daré cuenta yo, si ya casi ningún joven lo cede?
Están todos en sus mundos abstractos paralelos, escuchando cosas a través de los audífonos, haciéndose los dormidos o los tontos, o mirando perdídamente por la famosa ventana. Es llamativa la ventana, es como buscar las 1000 diferencias en el paisaje ya conocido. Y no es que los juzgue por eso, pero... ¿cómo lo sabré?

Si encuentro alguno que lo ceda tampoco será un parámetro, puesto que la idea es que se repita para considerarlo como un rasgo, como para que logre llamar mi atención, digo yo. Debe ser un tanto generalizado, si no, probablemente pase desapercibido y no logre recordar su significado, o quizá sólo me logre llamar la atención el hecho de que me cedieron el asiento.

Mi mamá me dijo esto cuando era más pequeña, y desde ahí asumí que seguiría su lógica.
Ahora siento que tal vez no sea tan efectivo en los tiempos que corren, y me siento un tanto anacrónica, incluso un poco chapada a la antigua.
Mi mamá tiene casi sesenta años.

Cambios generacionales mode on.

El problema es que hasta en estas cosas tan nimias no podré seguir las experiencias de vida de mamá, aunque me hubiese encantado repetir algunas.


Reflexión: Las experiencas de vida son únicas.
               Hay que ir por las propias.


P.S.: Si después ya no me subo mucho a una micro y me movilizo en auto, sólo me daré cuenta que estoy vieja porque cargo con nietos, o porque ya me dejó de llamar la atención ese tema y prefiero vivir a concho lo que me queda. Y como no recordaré esto, probablemente nunca envejezca :)


Amén michelada.-

jueves, 4 de abril de 2013

Yo sé.

Yo sé lo que te gusta.
Yo sé lo que te espera en casa.
Yo sé y tú no sabes que sé.



(No lo sabés).

miércoles, 3 de abril de 2013

sábado, 29 de septiembre de 2012

domingo, 9 de septiembre de 2012

Mi mamá no me quiere

"Mi mamá no me quiere"... es usual escuchárselo a los niños chicos cuando no les dan en el gusto, o cuando la mamá los reprende o castiga por alguna razón.

Pero hay muchas mamás que de verdad no quieren a sus hijos, o que creyendo quererlos, no hacen nada por demostrar tal afecto. E incluso, hacen todo lo posible por no remediar ciertas situaciones que les dejan en evidencia respecto a la falta de ese amor tan básico, o de lo que es lo mismo para estos efectos, hacen que se crea que se es un estorbo, o que sólo se llegó a este mundo para empeorarle el suyo. .

A favor de estas personas puedo decir que existen algunas que no pueden sentir amor real por alguien en toda su vida. Amor no dañino, añor sin espinas, amor no nublado por las adversidades de la vida. Después de muchos años puedo afrmar con razón que sigo siendo un niño pequeño.

Carente de afecto maternal, sentirse solo en ese sentido, no saber lo que es sentir protección o cobijo. Respeto, aceptación, poner de su parte... cosas básicas para empezar a formar algún tipo de relación de verdad, o que por lo menos valga la pena.

Sentir que en alguien puedes confiar, que con esa persona puedes contar... aunque sólo sea temporal.
No soy fuerte, sólo que no me queda otra cosa que hacer.
No es ser malagradecido, es sólo pensar que... podría ser distinto. Muy distinto.

Nunca me va a querer.

lunes, 3 de septiembre de 2012

Ser uno mismo

Es lo que nos queda para nosotros.
Sólo no hay que caer en la falta de respeto hacia el resto
(aunque sea difícil y no entiendas ciertos códigos tan extraños y curiosos para ti)
porque la gente está rodeado de muchas cosas, que creen que forman parte de sí mismos incluso, sólo porque "significan" algo que ni ellos entienden.

Pero eso no quiere decir que no se les tenga que respetar, porque si para mí eso no significa nada, para el resto pueda que sea algo muy de ellos, que si se los quitas... no les queda nada.

Sólo que... no me gustaría tener que depender de ese tipo de cosas, que mi humor se afectara por ello: sólo por cosas que significan algo difuso (sin que se nos informe de ello) y que eso determine las conductas... porque molesta algo, y no lo sabes hasta que se dignan a decírtelo.

Ese tal vez sea mi gran problema: decir tanto las cosas y adivinarlas en el resto, que ese resto asume que uno lo tiene que saber todo o por lo menos esforzarse en hacerlo... siendo que ellos no son capaces de hacer un cuarto de lo mismo por el otro resto que lo observa expectante.

Las costumbres, las viejas costumbres.
Esa es mi carencia: no tengo muchas, o las voy cambiando.

Tal vez por eso no entiendo las del resto.
Cada persona es un universo completo.

En mi casa nunca hubo algo que fuera una costumbre propiamente tal, algo como para recordar.
Ni comer todos juntos a la mesa ni algo parecido. Tal vez por ello mi incomprensión.

Pero eso ya no depende de mí. Ahora a mí es a quien deben entender.
Estoy cansada de que piensen que debo decirlo yo, que tengo que "comprender" siempre, sin que a mí misma intenten comprender.

Pero qué va... para eso están las personas que sí están aunque no quieran hacerlo =)
Familia creo que se llama.

Sólo ahí uno es uno mismo.

Amen.-

jueves, 16 de agosto de 2012

Quiero II

Quiero pasión hasta los huesos.
Sentirme viva desde ella, con pasión.
Vivir apasionadamente, sino no vale la pena.
Que hasta mis penas sean con pasión, como alguna vez lo fueron.
Y claramente eso indica que siento, porque sino... ¿qué importa que duela?
Da lo mismo ser como queramos ser... pero seámoslo con pasión.

Porque... ¿Qué somos sin pasión?

La nada misma.
La nada misma.

Y no quiero una nada para mí.

sábado, 21 de julio de 2012

Por qué lloras...

"Si tiene solución, ¿por qué lloras?
   Si no tiene solución, ¿por qué lloras?".


(frase budista)


 =)


¡Gracias!

martes, 10 de julio de 2012

Ser Mariposa


Ya no siento maripositas revoloteando dentro de mí.

Yo soy mariposa en latencia.
Estoy en la crisálida, formándome, cambiando a cada instante. Estoy encerrándome dentro de un capullo protector, duro, muy duro, donde sólo yo puedo respirar dentro. Donde nadie más cabe. Un nuevo nacimiento.

Siempre he admirado a esos bichitos, que tienen la capacidad de volver a nacer, y dejarse de arrastrar y arrastrar, para luego extender las alas y alzar el vuelo.

El primer vuelo debe ser alucinante, conocerte nuevamente: “Estas son mis patitas, estas son mis alas, estas mis antenitas y ésta, mi lengua”. La lengua de la mariposa, o trompita enroscada, o lo que sea.

Todo nuevo, como si fuere realmente otro ser. El irse conociendo, una nueva oportunidad. Y desde una perspectiva completamente distinta. Desde mariposa… y ya no más desde oruga.  Así me he de sentir. Así me siento.

¡Y qué bueno es descubrirse mariposa!
Porque es esperanza.

Porque es una nueva excusa, dejar el capullo, que tanto te cobijó y salir a recorrer el mundo. Recorrer lo que quieres, lo que te interesa, lo que te sirve. Y desechar el resto.

Porque es darte otra oportunidad.

Sólo ser fuerte. (Écharle para adelante, a pesar de que algunos disfrutarían si no lo lograras. Inmunda envidia, que es la “tristeza o pesar por el bien ajeno”, como le define el diccionario, que algunas personas alimentan dentro de sí sólo porque sus miserables almas no dan para más, porque no quieren que den para más. Qué pena por ellas, pero pena real, con desolación. Yo les deseo bien, porque no me sirve guardar dentro de mí ese tipo de sentires, porque después de la rabia inicial que te acomete luego de darte cuenta que eres objeto de ella; me evocan sólo tristeza, sólo pena… sólo querer desearles un buen pasar. Porque creo que realmente nadie que viva con tales sentimientos dentro pueda realmente llegar a ser feliz, o plena. Ellas mismas son su propio castigo, eso basta. ¿Para qué alimentar más malos sentimientos? Esto que digo de desearles cosas buenas en vez de malas, no tiene porqué ser recíproco, nada de lo que siento tiene que serlo en verdad. Y por eso me gusta ser yo, porque no condiciono sentimientos; porque me di cuenta que nadie puede hacerlo. Cosa distinta es que tales actitudes repercutan en mis propios sentimientos, porque ¿cómo querer a alguien que no te entrega nada bueno, o que no puede entregarte más que cosas negativas? No pues, no se puede contra eso. Pero nunca deseo mal, he ahí la diferencia. Y me siento realmente orgullosa de eso, sin ánimo de arrogancia. Porque respeto en el fondo que puedan tener la opinión que quieran de mí. Soy feliz así, con mis defectos y desventuras propias de la vida. Pero valgo más que aquellas otras pequeñas y miserables existencias llenas de la más profunda nada. Y no de esa nada que acomete de cuando en vez, cuando te preguntas cosas desde ti, sino de esa nada que te da el no tener otra cosa mejor que hacer que colgarte de personas que son mejor que tú para poder sobrevivir, porque tú no eres capaz de hacerlo sola. Persona, en realidad tú puedes si quieres. Estás a tiempo, date cuenta. Por mi parte intento hacerlo constantemente, con distintos resultados claro está. Y es un buen ejercicio, hace bien. Ojalá, persona, pudieras tú también encontrar tu forma, pero dejando de lado aquellos sentimientos que sólo hacen que este mundo pese de negativo. La gente que no me llama la atención en ningún sentido no cabe dentro de estas cavilaciones, porque son cuestión aparte: no les conozco ni me interesa conocerles por el momento. Creo que carezco de aquella capacidad que tienen ciertas personas de amar al prójimo en su totalidad. Yo paso, me supera. Si dijera lo contrario, estaría mintiendo y no pretendo hacerlo).

Sólo ser fuerte.
Sólo poder salir del capullo.

Es necesaria la crisálida, el estado en que sólo estás ahí, creciendo.
Es necesaria la transición.

Transición de transiciones.



Amén.-
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P.S.: "La lengua de la mariposa es una trompa enroscada como un resorte de reloj. Si hay una flor que la atrae, la desenrolla y la mete en el cáliz para chupar. Cuando lleváis el dedo humedecido a un tarro de azúcar ¿a que sienten ya el dulce en la boca como si la yema fuera la punta de la lengua? Pues así es la lengua de la mariposa". (Manuel Rivas).

jueves, 5 de julio de 2012

Sentir


Desde hace mucho tiempo que no escribo desde mí. Porque no sentía la necesidad. Hoy ésta vuelve a golpear mi puerta, y ya no me resisto tanto como antes.

 Tengo tanto por qué protestar… pero no quiero hacerlo. No vale mi pena. Y en realidad tal vez no tenga nada real por lo cual hacerlo.

No amargarse, no escuchar más los gritos dentro de mi cabeza, sólo volver a introducirse bien los audífonos en el pabellón auditivo… como si así no se fuera a desgarrar algo dentro de mí. Pero es que ya ni siquiera se desgarra. Quizá ya se desgarró del todo.

Me está pasando de nuevo.

Ese frío desde los pies a la cabeza, esa sensación de querer escapar. De huida eterna, de no querer pertenecer en ninguna parte. De no ser ni mía, de nadie ni nada. Esconderme dentro de mí y no salir más, no compartirme, irme hacia adentro… con la incerteza de si querré volver o no. Porque tal vez ya sé que no querré hacerlo una vez más.

 Viene, me estremece, me hace querer escupir. Y querer no querer más. Y querer borrar, y querer dibujar algo dentro. Pero que no sea de mentira, que no me queme las entrañas, que no sea así de esa forma tan extraña.

Me aburro, me fastidio… con una facilidad extraordinaria. Inimaginable.

Y ese dejo de insensibilidad adormecido dentro de mí, ese mismo, ese que paraliza mis sentimientos. Ese querer algo y no sentirlo.
 

Cerrar los ojos y sólo querer no volver a abrirlos. No para no ver, sino para no despertar simplemente. Para mirar desde dentro, para ver si así se puede ver mejor. Volver al rojo y al negro. Black eyed.



Indiferente…



Y no cambiaré como soy. Qué más da hacerlo.



Sólo viene y se apodera. Y me vuelve débil e indefensa, como cuando era pequeña y los monstruos malos me asustaban. Viene y no me deja momento para sopesar qué es lo que quiero más. O ese estado u otro. Me deja como en piloto automático, como si no fuera yo, como si cediera mis decisiones a una fuerza que me impulsa hacia donde no quiero ir. Otra vez.


Busco y busco dentro, pero es como una búsqueda superficial, como que no quisiera hacerla en realidad. Es un pescadito escurriéndose por entre mis dedos. Lo quiero sujetar, pero termina escabulléndose sin más. Deja ganas de nada, ni de pensar. Ya ni siquiera frustración... ni decepción.
 

Ni ganas de gritar, ni llorar, ni sentir.

Como si nada fuere real. Podría darme un disparo y no me daría cuenta sino cuando viera mi cuerpo sangrando en el suelo. Como si nada fuere real. Como si todo fuera de papel o de espuma.
 

Y necesito ese empujón, el que me arranque de este estado; pero aún no decido hacia cuál lado dirigirme. Hacia cuál quiero sentirme atraída. O si es que en realidad quiero sentirme atraída hacia alguno deliberadamente. Quizá sólo me deje llevar por el viento... y estar en todas partes.

Sólo veo dentro de mí que necesito sentirme atraída por uno de los varios caminos que existen. Pero que sea uno. Las incertidumbres siempre terminan marchitándome. Muriéndome de a poco, secándome como una flor deshojada, una flor no intacta que fluye como río en mis pocos recuerdos, mezclándose con lo poco que me queda ahí.


Por qué vivir.

La excusa para seguir, para tener fuerzas. Para decir vale la pena. Para que no se me acabe la mecha. Pero siempre he sabido que una externa terminará no siéndome suficiente, porque todas son perecibles. Y de lo único que estoy segura es de que no me puedo seguir haciendo la tonta con esto. Rojo y negro. La bandera rota de esa mi otra patria.

Y no cambiaré como soy. Qué más da hacerlo.